"Todo empezó a cambiar cuando me decidí a enviar mis papeles
para poder ir a una misión. Me sentía preparado, me sentía
listo. "
por Wagner Silveira Santos
Bahía – Brasil
Mi nombre es Wagner Silveira Santos, tengo 29 años y soy
miembro de la iglesia hace diez años.
Antes de convertirme en miembro de la Iglesia ya me estaba
involucrado con hombres, pero todavía estaba en la fase de
negación. No me aceptaba tal como era, de hecho, con quien
soy; entonces vivía en conflicto conmigo mismo. Y ya tenía
en mente cambiar, dejando de hacer las cosas que creía que
estaban equivocados. Por lo tanto, conocí a los misioneros,
recibí las charlas y todo lo demás. Como deseaba desde el
fondo de mi corazón hacer un cambio en mi vida entonces me
agarré con uñas y dientes, leí el Libro de Mormón, oré y
realmente obtuve la tan esperada respuesta sobre el Libro de
Mormón.
Pero no fue fácil para mí, no; bautizarme fue una lucha,
porque tenía una educación religiosa, nací en un hogar
cristiano y de ahí se puede imaginar la locura que estaba en
mi mente! Mi familia en ese momento no quería que yo me
bautizara porque decían que la Iglesia era una secta, o sea,
me dijeron un montón de tonterías acerca de la Iglesia.
Pero decidí bautizarme, después de todo necesitaba un
cambio, lo ansiaba, había orado, recibí la respuesta,
entonces hice lo que era obvio y me bauticé.
Sólo que yo no tenía confianza en ellos, no los conocía,
entonces para protegerme decidí no hablar de mi
envolvimiento con hombres. En la entrevista del bautismo,
quiero decir que no he mentido, omití cosas. Pero no me
sentí mal por ello, no me sentía un pecador; al contrario la
sensación después del bautismo fue maravillosa, una
experiencia increíble, única en mi vida.
En ese momento supe lo que estaba haciendo era correcto. Lo
más sorprendente era lo que sentía, no estaba sintiendo
atracción por hombres; pensé que mi Dios me había sanado,
que estaba libre. Me sentí limpio, puro, sin pecado.
Pero no todo es color de rosa en nuestras vidas...
Todo comenzó a cambiar cuando me decidí a enviar mis papeles
para ir a una misión. Me sentía preparado, me sentía listo,
porque hasta entonces no sentía atracción por los hombres,
no como antes, porque me estaba controlando, no ocurrió
inmediatamente, pero aquella alegría que yo sentía fue
cambiando poco a poco y de nuevo me encontré pensando en
hombres, y no eran los misioneros, a que siempre respeté.
Como decía, todo empezó a cambiar cuando me decidí a enviar
mis papeles. Pasé la entrevista con mi obispo de esa época y
todo iba bien, entonces él me hizo una pregunta que un
miembro está cansado de ta saber, y le dije que no! Nunca me
envolví con hombres. Pero me sentía mal por lo que dije y
quería decir la verdad porque quería ir a una misión y
quería ir puro y limpio, sin nada de qué preocuparme.
Entonces, en una segunda entrevista resolví hablar; el
obispo me preguntó si hacía mucho tiempo desde que tuve
relaciones con hombres. Le dije que sí, mucho antes de
bautizarme; sin embargo, se volvió hacia mí y dijo, "Wagner,
usted no irá a la misión.”
Eso para mí fue un shock tremendo, y todo se convirtió en
una tormenta, pues pasé por entrevista nuevamente, pasé un
tiempo sin tomar los sacramentos, pasé por el consejo
disciplinario, etc. Pero aún así me mantuve en la Iglesia
firme y fuerte.
Pero las cosas empezaron a desmoronarse. Comencé a ser
perseguido dentro de la iglesia, toda la estaca supo de mí,
comencé a sufrir perjuicio dentro de la iglesia. El más
cruel de todos. El presidente de estaca hizo de mí lo peor
de todos. No voy a relatarlo ahora, porque esto se está
convirtiendo en una carta (se ríe). Pero él me echó de la
casa de un miembro en el que yo me encontraba, cruel y
fríamente; ni el miembro sabía el por qué, pero hizo lo que
él dijo y me hizo salir de su casa. El asunto es que ellos
iban a viajar y yo iba a cuidar a los hijos de ellos, que en
esa época eran pequeños. Fue entonces cuando él entró y
dijo: “¿Qué está haciendo aquí? Mario, échelo de aquí ahora
mismo, mándelo a su casa.” Yo me quedé sin reaccionar en ese
momento, porque no sabía lo que estaba sucediendo o lo que
estaba haciendo conmigo.
En aquel momento quedé sin reacción alguna, no supe qué
decir, solo percibí la mirada intolerante y homofóbica de
ese hombre. Eso me dolió profundamente, pues soy gay, pero
no soy pedófilo, nunca lo fui. Ese episodio nunca se borró
de mi mente, me marcó hasta el día de hoy; nunca había
sufrido tamaño prejuicio en mi vida, y tan cruel e inhumano
como eso. La furia de aquél hombre con un chico de 19 años,
que había ido a ese lugar solo para ayudar, pues amaba a
aquella familia y ellos eran muy importantes para él. Pero
la familia tampoco se involucró, se alejaron de mí, sin
siquiera dar una explicación o decirme el motivo.
Me alejé de la iglesia después de eso, estuve fuera por dos
años hasta que regresé de nuevo a la iglesia. Miembros me
convenció de volver allí y así fue. Pero entonces aún tenía
el conflicto existencial en mi vida luchando contra mi
homosexualidad. Constantemente luchando para mantenerme
firme. Pasé nuevamente por el consejo, que me desasoció de
la iglesia durante casi un año pero todavía quería cambiar,
no quería renunciar a ganar esta lucha, esta batalla. Fui
readmitido, recibí un llamamiento, fui presidente de la
escuela dominical, enseñé en la primaria de seminario e
instituto. Y mientras tanto, una vez más, traté de enviar
mis papeles a la misión, porque una vez más estaba preparado
para poder hacer una misión de tiempo completo.
Pero una vez que todo había ido cuesta abajo, pasé por mi
obispo OK. Pero tenía que pasar por el presidente de estaca.
Me había olvidado de mencionar que el anterior había perdido
su llamamiento porque estaba siendo investigado por el
delito de corrupción, fue concejal en un pueblo cerca de la
mía y había robado una gran cantidad de dinero, y fuera de
eso él hizo muchas cosas equivocadas en la iglesia. Y, tomen
en cuenta el detalle, él aún es miembro de la Iglesia,
después de todo lo que hizo, solo que ahora vive en otra
ciudad, pero no sé si él tiene llamamiento, pero no debe
haber ninguna duda de eso.
Solo que el que lo reemplazó era de la misma, era no, es de
la misma calaña que el otro, es decir, totalmente homófobo y
extremadamente homófobo. Y a veces, hemos discutido, pero
debido a su arrogancia y su manera grosera de tratar a las
personas.
De todos modos pasé la entrevista con él por primera vez,
todo bien, todo OK; dijo que enviaría los documentos; yo
estaba muy feliz porque pensé que había llegado el momento
tan esperado por mí. Servir como misionero.
Pero no, él me mandó llamar en otra ocasión a entrevista y
me dijo que sería mejor para mí servir en la misma iglesia,
pues él había orado y sentía que no debe enviar mi
solicitud.
Ahora les pregunto: ¿Lo hizo? En mi honesta opinión, no. ¿O
él se estaba vengando de mí a causa de nuestras peleas, o
incluso por ser homofóbico y pensar que iba a echarme encima
de los misioneros? Es decir, no fue todo lo que había hecho,
fue casi en vano, porque se mantuvo firme y fuerte; una vez
más mi sueño se había escapado a través de mis manos. Y una
vez más, estaba solo, frágil y todo lo demás. Y una vez más,
derrotado y sin saber dónde encontrar apoyo, volví a
involucrarme con hombres. Sólo que esta vez no hablé nada
con ellos y de nuevo salí de la iglesia.
Y de nuevo, después de un año (se ríe), ustedes deben
estarme hallando un aburrimiento. Se reirán de tanto que
escribo, pero quiero decir todo lo que me hicieron allá
dentro.
Y otra vez pasé por el consejo, sólo que esta vez no fui
meramente expulsado de la iglesia, sino casi fui
excomulgado, pero no me fui, me quedé otra vez. Y de ahí
nuevamente presidente de la escuela dominical, clases en la
primaria, etc. Solo que el conflicto en mi vida continuaba y
esta vez fue mucho peor, sin saber a quién acudir para pedir
ayuda, me sentí solo, desamparado.
Y entré en el comienzo de la depresión. Quería matarme
constantemente. Yo quería poner fin a esa sensación que
sentía, quería poner fin a la agonía en que me encontraba. Y
ahí fue que me decidí a buscar por mi cuenta un psicólogo,
el cual me ha ayudado mucho para pasar de la etapa de
negación, la que creo que es la fase más peligrosa de una
persona, a la etapa de aceptación. Fue entonces cuando
comencé a tener un cambio de mentalidad hacia la aceptación.
Este psicólogo era muy bueno, porque no es como muchos que
tratan de lavar el cerebro a la gente confundiendo más
todavía a las personas; al contrario, él me ayudó mucho.
En fin, resumiendo, si no va a haber más historias, sonría.
No fui excomulgado ni desasociado de la iglesia; todavía
sigo siendo miembro de la misma, pero no la frecuento, voy
de vez en cuando.
¿De qué sirve estar en un lugar donde soy discriminado, en
la que no confío en nadie de allí?
Ah, me había olvidado de contarles. Sufrí otro gran
prejuicio. Ah, detalle, no crean todo lo que ustedes hablen
con su obispo o en el consejo de uno de ellos, porque todo
es mentira, y lo sé muy bien.
He sido acusado en otra ocasión de pedofilia. Conocí a una
familia de la iglesia hace muchos años, vi a sus hijos
crecer y hasta ayudé a criarlos, ah, pero esta es otra
familia, no es la que yo mencioné antes, no. El obispo, que
era de otro barrio, habló con la madre dos niños y le dijo
que no los dejara conmigo, porque yo era peligroso, aunque
no sé qué tan de cierto hay de eso, porque él nunca llegó a
hablarme o preguntarme si era verdad o no. Quien me habló de
eso fue una chica que trabajaba en esa época en la casa de
la madre de los niños. La madre de los niños le preguntó a
la chica si yo había tocado a los niños de forma diferente,
etc. Y ella le dijo que no, que yo nunca había tocado o
hecho algo a los niños, porque los niños eran para mí como
hijos y jamás yo iría a hacerles algo malo. Y ella le
preguntó el por qué de la pregunta. Y la madre de los niños
le dijo que el obispo le había dicho que no dejara a los
niños conmigo. Pero algo bueno sucedió, pues ella no los
apartó de mí, ya que eso me mataría por dentro. Los niños,
los tres, son como hijos para mí, pues los vi en la barriga
de su madre, y los vi nacer y hasta hoy convivo con ellos.
Mi amor por ellos es el de padre. La chica que me lo contó
me pidió que no comentara nada al respecto, porque temía
perder el empleo, y que si ella me habló de eso fue porque
no concordaba con eso y me dijo que nunca iba a entrar en mi
iglesia, pues ellos son homfóbicos y no deberían hacer ese
tipo de cosas, pues ella me conoce muy bien y sabe de mi
carácter y sabe que yo nunca haría mal alguno a los niños,
ni a ningún otro niño. Ella quedó indignada y yo más
todavía, pues quería enjuiciar a la iglesia por calumnia y
difamación.
Yo no encontré acertado lo que hicieron conmigo, ¿cómo me
pueden acusar de algo que no es verdadero y aun más,
propagar algo de ese tipo? Pero al final no hice nada por la
chica, por no querer hacerle daño a ella y no perjudicar a
la iglesia, incluso después de que aquellas personas hayan
hecho algo tan terrible conmigo. ¿Qué hice para que me
persiguieran de esa manera? Nada, nunca hice nada contra
ellos. ¿Y por qué tanta rabia y persecución de este modo?
Ellos me hicieron un mal muy grande en mi vida, pero no
pagué el mal con mal, aunque pude haber demandado, e incluso
ganar dinero, pero, ¿iba a tener felicidad? No, no la
obtendría porque, ¿qué ganaría con tener el dinero de ellos
y no ser feliz?
Hoy me encuentro feliz, no completamente, pero mucho mejor
que antes; hoy estoy más fuerte, más seguro de mí mismo.
Preparado para luchar contra todo y contra todos los que
quieran hacerme daño y aun en contra de mis amigos.
Hoy en día mi familia sabe quién soy; mi madre me llevó en
una boda de mi hermana, los demás no, pero es otra
historia, otro capítulo.
Lo que quiero es ayudar a otros que como yo han sufrido el
perjuicio o el desprecio, de aquellos que están en sus
llamamientos, en los que deberían ayudar y no juzgar y
prejuzgar a la gente que van a ellos en busca de ayuda.
Mi nombre es Wagner, a quien quiera ser mi amigo, estoy aquí
con los brazos abiertos para poder ayudar y orientar a
aquellos que necesitan ayuda.
Gracias por todo y voy a pedir disculpas por la enorme carta
que he escrito. Ah, una cosa más, en mi página de facebook
puse un artículo sobre los mormones gays y lesbianas
referente a la decisión de la Corte Suprema de California,
que está causando una polémica, porque tengo amigos que son
la iglesia en la que están discutiendo conmigo y otras
personas y amigos que no son de la iglesia y que son gays.