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En
recientes declaraciones relacionadas con el recurrente tema de
la pedofilia que afecta al sacerdocio católico romano a nivel
mundial, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal
Tarcisio Bertone, ha sostenido que psicólogos y psiquiatras, sin
mencionar a ninguno, sostienen que no existe relación alguna
entre celibato y pedofilia, pero sí que hay relación entre
homosexualidad y pedofilia.
Esta declaración
del prelado de la Iglesia católica parece partir de la premisa
de que quienes vivimos en el siglo XXI continuamos siendo
ignorantes y que estamos todos desinformados. ¿Quiere decir el
cardenal que la Iglesia católica está llena de homosexuales? Si
es así, esto ha sido por siglos de siglos. Y, entonces, ¿por qué
recién ahora se anuncian medidas especiales acerca de este
“problema” que aqueja a la Iglesia? El caso del fundador de los
Legionarios de Cristo no parece ser, precisamente,
homosexualidad, sino el celibato. Marcial Maciel tiene hijos. Y
decenas de decenas de víctimas del fundador de los llamados
Legionarios de Cristo han sido difamados, humillados y
doblemente victimizados por la actitud de la Iglesia. Juan Pablo
II declaró a Maciel “ejemplo para la juventud”. Ratzinger, el
papa actual, lo protegió.
Los resultados de
los estudios psiquiátricos y psicológicos sobre la sexualidad,
obviamente no apoyan las declaraciones del cardenal Bertone,
quien, obviamente, está muy ocupado en su tarea de mantener
blindado al papa ante la ola de acusaciones y de problemas
legales que se avecinan a la Iglesia católica debido a su pasado
como encubridor de delitos de abusos sexuales, físicos y
síquicos a menores, de los cuales tampoco está libre el propio
hermano del papa.
Lo natural, por
otra parte, es que el obispo y el sacerdote sean casados, no que
sean célibes. Así lo dice, hasta el día de hoy, la propia Biblia
católica:
“Un obispo debe ser, pues,
irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, de
conducta decorosa, hospitalario, apto para enseñar, no dado a
la bebida, no pendenciero, sino amable, no contencioso, no
avaricioso. Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos
sujetos con toda dignidad; (pues si un hombre no sabe cómo
gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de
Dios?).” (1 Timoteo 3:2-5; La Nueva Biblia de los Hispanos,
2005.). Eso mismo mandó el apóstol Pablo para los diáconos y los
presbíteros. Y, ¿con qué autoridad la Iglesia anuló el mandato
de Dios?
El celibato es una imposición contra
natura, impuesto solamente para preservar el patrimonio de la
Iglesia. Basta un somero examen de la evidencia para darse
cuenta cuál es la razón verdadera tras el celibato eclesiástico.
¿Y cuál ha sido el resultado?
Es un monumento a la ignorancia el
atribuir los problemas de pedofilia del sacerdocio católico a la
homosexualidad.
Es por eso que llamamos a nuestras
hermanas y a nuestros hermanos católicos a no dejarse engañar
fácilmente por declaraciones de esta naturaleza. Primero que
respondan ante los miles y miles de víctimas que han dejado en
el camino, a quienes se han negado a escuchar por décadas. No es
necesario que pidan perdón en abstracto. Eso es fácil. Es
necesario que actúen ya, pero no continuando con la política de
creerse un Estado por encima del Estado civil de la Edad Media.
Tienen que someterse a la ley civil y reparar a las víctimas.
Y deben dejar de hacer declaraciones
tan desafortunadas como las del secretario de Estado del
Vaticano que ha motivado esta declaración. No le hacen bien a la
Iglesia. No le hacen bien a las víctimas. No le hace bien a la
sociedad.
Quilpué, 13 de Abril de 2010
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Javier Otárola D.
RR. PP.
AFIRMACIÓN CHILE |
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Brus Leguás C. Presidente
Nacional AFIRMACIÓN CHILE |
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