Grandiosa marcha de la
Diversidad Sexual en Santiago de Chile
Medios de comunicación en general ignoraron la marcha,
aunque destacaron hasta
la exageración una muestra sin precedentes de la
religiosidad popular que se tradujo en ocho mil personas que
concurrieron a una procesión de la Virgen del Carmen,
declarada patrona de Chile.
Exitosa y multitudinaria, sin duda alguna, resultó ser la
XII Marcha de la Diversidad Sexual que se realizó el pasado
sábado 25 de septiembre, en Santiago, desde la Plaza Italia
hasta la Avenida España, ocupando cuando menos doce cuadras
de la Alameda, con carros alegóricos, banderas de la
diversidad sexual y pancartas y lienzos.
Organizada por Acción Gay (la anterior Corporación Chilena
de Prevención del Sida) y por el Movimiento por la
Diversidad Sexual (Mums), la columna de más de veinticinco
mil personas, de acuerdo a las estimaciones de Carabineros,
partió desde Plaza Italia luego de un acto en que, además de
números artísticos a cargo de reconocidas figuras de la
noche santiaguina, se distinguió al escritor Pablo
Simonetti, al tiempo que resaltó la participación de la
jueza Karen Atala y de la historiadora Emma de Ramón.
Como es bien sabido, la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos demandó al Estado de Chile ante la Corte
Interamericana debido al fallo discriminatorio de la Corte
Suprema, la que negó a la jueza la custodia de sus tres
hijas en 2004. Con respecto a esto, Atala se manifestó
contenta por la posibilidad de que se repare “la injusticia
cometida frente a un atropello a la dignidad de las
personas”, aunque también manifestó “pena de vivir en un
país que no te respeta”.
"En el transcurso de la marcha, con la música
acompañando los pasos, los organizadores señalaron algunas
de las demandas de los movimientos de personas lesbianas,
gays, bisexuales y trans en Chile. Exigieron la igualdad de
derechos, una ley contra la discriminación, la
despatologización de las identidades trans, la educación
laica, entre muchos otros derechos que se les niega a
diario", recordó el Movimiento por la Diversidad en un
comunicado.
También participaron en la marcha otras
diversas entidades y organizaciones, como Amnistía
Internacional, la Cuds, la Brigada Escolar Gay, la Juventud
Socialista, la Juventud del Partido por la Democracia, el
Partido Progresista, el Partido Ecologista, el Partido
Humanista, y colectivos de la Federación Chilena de la
Diversidad Sexual (FEDISECH), de la que Afirmación Chile
forma parte.
En el show final que se verificó en Avenida España con
Salvador Sanfuentes, intervinieron artistas como Denisse
Malebran y Giovanni Falchetti, este último premiado por su
aporte a la no discriminación.
La marcha fue una actividad diversa, plural y política, que
dio cabida a diversas expresiones estéticas, orientaciones
sexuales, identidades y expresiones de género, formas de
vida, corrientes políticas y culturales, contando con la
participación de más de cuarenta organizaciones, grupos, y
movimientos sociales, políticos y culturales.
"Marchamos las y
los que se sienten parte de la diversidad, de la disidencia,
o que, por convicción, buscamos avanzar en construir un
Chile diferente, plural, democrático, multicultural, diverso
y respetuoso, orientado al bienestar de las personas, y no
al del mercado y ni al gran capital, que favorezca la
libertad en lugar de la represión, la diversidad en lugar de
la uniformidad, y que transite, en forma definitiva, a
reconocer que todos los seres humanos somos distintos y, por
tal, somos iguales en libertad, derechos y obligaciones",
concluyó Gonzalo Cid, coordinador político del MUMS.
Lo que debería
preocuparnos a todos es que la XII Marcha por la Diversidad
Sexual no haya sido adecuadamente cubierta por la prensa
tradicional. No sólo esta actividad se hace más grande
y mejor cada año, sino que es la manifestación política más
numerosa y pacífica en Santiago de Chile, porque jamás uno
de los miles de participantes ha sido detenido.
Sin duda, con tan
amplia adherencia, este movimiento político no podría ser
ignorado por los medios de comunicación. Pero básicamente
fue lo que ocurrió. Desde el año pasado, el número de
canales de televisión que cubre el evento es poco, la prensa
tradicional distorsiona lo ocurrido, y, aunque hubo un mar
de fotógrafos documentando el progreso de la marcha, las
fotos publicadas en los medios de comunicación son pocas.
La Marcha por la
Diversidad Sexual de este año es un testimonio de la obvia
gran cantidad de apoyo que el movimiento LGBT tiene en todo
el país, pero la respuesta de los medios de comunicación es
también un reflejo de la sociedad chilena. No sólo la
sociedad chilena ha rechazado sistemáticamente todo lo que
no sea heterosexual, pero ahora los medios de comunicación
también han rechazado y censurado esta manifestación porque
es contrario a la llamada “norma”.
Y no es que a los
lectores de los diarios y a los televidentes les repugne o
no les interese el tema. Lo que en realidad ocurre es que
existen presiones desde sectores fundamentalistas y
conservadores de la sociedad nacional, principalmente
liderados por ciertos líderes de las iglesias evangélicas y
católica, que esperan imponer sus puntos de vista
particulares a toda una sociedad que es, como muy bien se
sabe, diversa en su esencia y pluralista en su concepción.
De lo que se trata
es de frenar y amputar todo lo que pueda ir en dirección a
los logros que se han alcanzado en Uruguay y en Argentina,
donde los sectores más retrógrados de las iglesias fueron
derrotados estrepitosamente.
Las iglesias, sean
cuales sean, tienen derecho a opinar, pero no tienen derecho
a ejercer presión sobre los parlamentarios ni sobre las
autoridades civiles, porque en Chile impera,
constitucionalmente, la separación entre Iglesia y Estado.
En este ordenamiento, corresponde a las iglesias el derecho
a indicar a sus fieles lo que deben creer y practicar. Pero
corresponde al Estado, laico como debe ser, legislar, y
legislar para todxs sus ciudadanxs en el ámbito de lo que es
lo civil, lo no religioso.
Indudablemente, al
fin y al cabo se van a imponer la cordura y el
reconocimiento de los derechos fundamentales que asisten a
toda persona, y el matrimonio igualitario, tarde o temprano,
se va a reconocer en Chile.
Mientras tanto,
queda en la retina de los más de 25.000 asistentes a la
marcha y en la de otros muchos más miles de santiaguinos que
vieron la marcha por sus propios ojos, un evento que es
grandioso por sí mismo, un evento que ha significado que
miles y miles de personas están adquiriendo conciencia de
quiénes son y de lo que son capaces de hacer.
Corresponde,
asimismo, a las organizaciones de la comunidad LGBTTTI
capitalizar lo logrado para avanzar en unidad y con decisión
hacia el logro de las metas que a todxs preocupan.